EL PUNTO DE INFLEXION

el

Como estaba fuera de su casa estaba desesperada por regresar a su hogar para recoger unas cuantas cosas, no solamente ropa y zapatos, también se trataba de su diario, algunos bolígrafos, algo de maquillaje, ropa interior, cosas que todas las chicas llevamos en la bolsa de aseo…

El domingo él preparó una cena deliciosa, ensalada con un montón de cosas y manzanas, era algo que ella no había probado jamás.

Las molestias del cuello y la espalda iban y venían a medida la medicación dejaba de hacer efecto con las comidas.

Estar en su casa era como estar de viaje y haberse dejado la maleta que tuviera la ropa, las cosas de aseo, el maquillaje, en fin, todo en algún lugar, pero ella no se había dejado la maleta en ningún sitio, todas sus cosas estaban a cuarenta kilómetros esperándola y todo ocurría porque un tipo se había despistado al volante.

Tenía ganas de volver a casa y meterse en su cama, de darse un buen baño de espuma reconfortante, y de poder cambiarse de ropa, a fin de cuentas, no podría seguir usando el pantalón de pijama a rayas de él y alguna camiseta suya por muy sexy que él dijera que le quedasen, ilimitadamente.

Además, añoraba el hogar.

Por fin pudieron ir a su casa y ella preparó una bolsa con algunas cosas, un par de mudas, unas botas y vaqueros, camisetas, sudaderas, la bolsa de aseo y una mochila con su ordenador y un cuaderno y un estuche.

Por fin podría escribir.

“Aquel lugar en el que él vivía no era un hogar por muchas historias que él insistiera en contar, era un sitio frío y viejo, inhóspito y que olía a humedad, a moho, a podredumbre, se veían los hongos asomar detrás de las mesillas de la habitación en la que nos habíamos quedado a dormir el fin de semana, estar enamorada no me impedía verlos y tampoco olerlos.

La palabra era sórdido, aquel sitio era sórdido, sucio, mohoso, frío, viejo, caduco y todo ello lo englobaba la palabra sórdido.

No me atrevía a sentarme en el sofá con aquella manta de ganchillo que lo tapaba, que tapaba a la vista una gomaespuma que se desintegraba a medida un culo posaba su peso sobre la estructura del mecanismo del sofá, por eso alegué que el dolor era la causa por la que me quería ir a dormir, pero cuando él se sentaba se oía que bajo la funda habían puesto bolsas para intentar que el hedor no se notase, con poco éxito por cierto.

El colchón en la habitación era nuevo, ahí sí que me sentía más a salvo de la humedad que había en toda aquella casa, que no hogar, viendo algún programa me quedé dormida mientras él acariciaba mi pelo.

Me desperté en medio de una pesadilla en la madrugada del domingo al lunes, un grito mío le hizo dar un respingo en la cama.

El pánico todavía me seguía reptando detrás de mí por la cama, me incorporé hasta sentarme a duras penas porque tras el primer intento el dolor hizo presa en mi espalda, el miedo aún estaba agazapado entre las sábanas esperando a que me incorporase a la vida real para ceñirse a mi piel, pero no me levanté, me asustaba tanto lo que había visto en aquel sueño que no podía respirar, sentía la presión de las lágrimas en la base de la garganta apretando para salir hasta los lagrimales y al final salieron, saliendo en su presencia, joder, delante de él.

Algunas historias son tan salvajes como las personas que las han protagonizado, y ese es el resumen de mi vida, relacionarme con personas que parecen normales, pero son intrépidamente salvajes aparentando ser gente normal, pero… ¿qué es la gente normal?, con el tiempo me he dado cuenta de que la mal llamada “gente normal” no existen, nadie es normal, todos tenemos algo que nos hace saltar hasta hacernos salir de esa “normalidad”.

Entonces ante la pesadilla, él con toda su envergadura, grande, ancho de espaldas, níveo, alto y con aquellos ojos deslumbrantes que podía ver a la luz de la luna llena que se colaba por la pequeña ventana de la habitación y que le daba de frente me miró para decirme:

  • Tu única obligación en este mundo mientras estés conmigo es descansar para estar guapa mañana.

Entonces me besó en la frente, tierna y suavemente, tanto que casi me pregunté si había sentido aquel cálido beso o era su alma lo que había depositado en aquel beso, pero yo había deseado un beso en los labios, un beso que entrelazase nuestras lenguas.

Me acomodé en la cama, entre las sábanas a su lado, entre sus brazos, tumbados, él detrás de mí y sentí cómo su mano derecha reptaba con destreza sobre mi costado, sin prisa.

Yo vista a la luz de la luna, incluso con el edredón de plumas por encima, debía tener una cierta semejanza a una guitarra, mi silueta siempre ha sido muy marcada porque tengo mucha cadera y soy ancha de hombros al haber hecho mucho deporte cuando era pequeña.

Siempre me había parecido una zona altamente erótica esa en la que queda el antebrazo en la zona en la que no se queda moreno donde toca con el costado, cuando el hombre la toca como por casualidad, así, como sin querer, pero incide.

Todo de forma consensuada y casual.

Me parecía muy sensual cuando estaba vestida y la ropa iba desfilando como se hace con una mujer deseada, y era muy erótico para mí cuando todo aquello se producía bajo las sábanas, con su pijama, con su camiseta de fútbol, oliendo intensamente a su colonia, a él, lo cual potenciaba mis ganas, mis deseos, mi yo más animal, mis más fieros instintos.

Mi forma de respirar iba cambiando por momentos, era más profunda, más ronca, mas acompasada.

Yo notaba que el miedo se volatilizaba a cada bocanada de aire que inhalaba, y que cada una de ellas era más profunda porque necesitaba retener un poco más de mí y de él, un poco más de aquellas ganas que estaban creciendo como un géiser en un punto muy concreto entre mis piernas, entre los labios que quedaban entre mis piernas y que hacía mucho tiempo que nadie hacía que se encendiera.

Hasta aquel hombre yo en los últimos tiempos había tenido algunas parejas que lo que habían hecho había sido frotar por allí por donde creían que tenían que frotar como si se tratase de una lámpara, pero ¡coño! Y nunca mejor dicho, es un coño, no la lámpara de Aladino que tuvieran que frotar sin saber dónde.

Y lo peor, yo no era la profe-sexy que tenía la obligación de enseñar a cada imbécil que se cruzaba en mis brazos o en mis piernas, para ser exactos, y enseñarles lo que no se habían molestado en aprender en sus décadas de vida.

Eran momentos fugaces en los que mi mente divagaba.

Ya se sabe que las comparaciones son horribles, si… ya se sabe.

Pero ¿quién no compara?

Yo lo hacía porque sentía cómo mi clítoris empezaba a vibrar por aquellas caricias, su mano había pasado del costado a rozar la base de mi pecho izquierdo, luego con una suavidad que era una tortura se deslizaba sobre mi cadera, mi muslo, la parte de mi tripa que le quedaba a mano dada la postura, y la zona que forma un triangulo entre el ombligo el monte de Venus y la ingle.

Es una zona cuya piel es tremendamente sensible si se sabe cómo tratarla, un dedo que se deslice con la uña a medio roce, un beso que deje algo de traza húmeda y resople encima para que haga cambiar adecuadamente la temperatura del amante – contrincante… un gesto que parezca no intencionado al cambiar de postura con la melena, en el caso de las chicas,  o si tienes melena chaval, o un beso con la presión bien ajustada… son unos buenos ejemplos.

Y eran esos toques mágicos los que estaban sufriendo y padeciendo mis carnes y los que hacían que mi respiración se acelerase, caricias que hacían que mi piel quemase efervesciendo por el deseo.

Entonces me giró para que mis dos pechos quedasen expuestos a su capricho.

Yo cerré suavemente las piernas, no para negarme, sino para hacérselo un poco más intrincado, para que se lo trabajase más, intentando que fuera algo más interesante.

Ahí fue cuando aprovechando que mi cuello y mi lesionada espalda le daban una supremacía le dejé hacer.

Se posicionó a mi lado, tumbada yo boca arriba, así podía usar ambas manos, y presionó mis pechos con fruición, un masaje que hacía que me volviera loca porque a cada poco se detenía en las areolas y pausadamente en los pezones.

Los pellizcaba, los retorcía, los estiraba, los metía hacia dentro, los amasaba y todo ello sin tocarme más allá, lo cual hacía que yo lo deseara más y más. Arrepintiéndome de haber cerrado mis piernas y evadiéndome de los pensamientos con los que había empezado el sexo que no eran más que unas caricias.

Me sentía húmeda y tenía calor entre las piernas, entre los labios, en el clítoris, era como si fuera una resistencia de una bombilla incandescente que se pudiera sentir vibrar, verla brillar y ese brillo y su vibración contagiase a quien la mirase o tocase.

Con él mis orgasmos no eran simples corridas por frote, eran orgasmos supremos, la elevación del orgasmo a un nivel superior, porque me llevaba a un lugar etéreo en el que no había estado jamás, nunca antes había sentido algo igual, un limbo algodonoso al que me llevaba de forma soberbia con maestría.

Tanto era así que empecé a tener orgasmos en los que levitaba, las convulsiones de mi cuerpo eran tales que mi cuerpo se estremecía durante los orgasmos de tal forma que me ponía rígida, y convulsionaba con cada músculo de mi cuerpo de forma que apenas tocaba la superficie en la que yo estuviera apoyada, la cama generalmente.

Iba recorriendo mi cuerpo haciendo que me sintiera bien, pese a mis complejos, pese a aquellas cosas que para mí eran lastres o cicatrices y para él resultaban muy bellas o incluso más atractiva yo como mujer.

A él no le gustaban las mujeres flacas, ni las que salían en ciertos tipos de productos televisivos que defienden una estética de moda.

Siempre dijo que la mujer debía ser la representación de lo que había sido diseñada para ser, no un saco de huesos, sus pechos eran mejor caídos que no rellenos, y las caderas mejor anchas que planas.

Entonces no lo veía, pero me estaba trabajando los puntos que me hacían ser débil con mis complejos.

Después de un orgasmo en el que creí asomarme al cielo se volvió a tumbar detrás de mí y tardamos poco en respirar profundamente, pero esta vez para quedarnos profundamente dormidos.

A la mañana siguiente me llevó en su viejo coche hasta el despacho de un viejo conocido suyo, un abogado que ya le había llevado hacía algunos años un accidente de tráfico en el que como yo había sido la víctima.

El letrado me informó que algunas compañías de seguros tienen lo que podríamos llamar marcas blancas de seguros, líneas de aseguradoras dentro de las propias aseguradoras que son de segunda, que cuando un coche tiene un accidente con otro coche asegurados ambos con la misma empresa en dos de sus compañías lo que hacen es llegar a un acuerdo en el que el asegurado cuya compañía sea menos potente se verá perjudicado. Ese era mi caso.

Me iban a ofrecer un trato con una cantidad de un cuarto de lo que realmente me correspondía, y además tenía en contra que estábamos en medio de la crisis más dura de los últimos años.

Me veía a cuarenta kilómetros de mi casa, sin coche y sin poder desplazarme para hacer mis cosas cuando el abogado me dijo que aquel proceso podría dilatarse entre doce y dieciocho meses.

Salíamos del despacho para ir al taller y prácticamente me dijeron lo mismo, mi coche tenía todas las luces del cuadro de mando encendidas, y la avería iba para largo.

Saliendo del taller me derrumbé y me eché a llorar, quería volver a casa, a lo conocido, soy una persona muy arraigada, entonces él me abrazó y yo lancé un sonoro “auuuu” y él me soltó rápidamente, para decirme que podría quedarme en su casa mientras iba a rehabilitación y arreglaban mi coche, que no habría problema en que me quedara allí.

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28 Comentarios Agrega el tuyo

  1. lynyo dice:

    Me gustó mucho el cambio de colores y de matices que usa, ese ir y venir emocional está increíblemente bien logrado.
    Me resultó inesperado el cambio de enfoque de estos personajes.
    Gracias por compartir!

    Le gusta a 3 personas

    1. Victoria dice:

      Gracias por esa opinión tan bonita, feliz día.

      Le gusta a 2 personas

  2. InannaStM dice:

    Impresionante la historia, como describes los escenarios y las sensaciones. Es fantástica.

    Le gusta a 3 personas

    1. Victoria dice:

      Buenos días, muchísimas gracias.
      Tu comentario me anima mucho para continuar.
      Un abrazo.

      Le gusta a 2 personas

      1. InannaStM dice:

        Hay que seguir, como sea. Somos libres al escribir y eso no nos lo puede quitar nadie aunque lo intenten.

        Le gusta a 2 personas

  3. Tin dice:

    Es eso de escribir deteniéndose en esos detalles casi inperceptibles, pero que hacen de esta historía, algo más, mucho más poética y dulce de leer.
    Me encantó ese…

    enamorada no me impedía verlos y tampoco olerlos….porque el amor de berdad no cierra los ojos a nada…o sí, cuando se equivoca.
    Me encanta como escribes.

    Le gusta a 2 personas

    1. Victoria dice:

      No me digas que puse verdad con b?????
      Ay que me muero de vergüenza.

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  4. Tin dice:

    🤣🤣🤣🤣🤣

    Le gusta a 1 persona

  5. Tin dice:

    La b de burro es culpa del movil y mía😂😂😂😂😂

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  6. Tin dice:

    Tengo que aumentar el tamaño d3l teclado ya, porque mi dedo es más ancho que las dos letras.😂😂😂😂

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  7. Pamela dice:

    Muy bueno!! Has cambiado un poco el estilo de tu blog, no?

    Le gusta a 2 personas

    1. Victoria dice:

      ¿Porqué te da esa impresión?
      A ver es una pregunta directa, no te pienses que lo pregunto a malas.
      Desde siempre este blog LOS TACONES DE VICTORIA ha tenido una línea argumental bien definida, si miras los post verás que no llegan a 10.
      Y si te los lees de atrás hacia delante, tal como se indica en la página del comienzo, en la que se explica quién es la protagonista y de viene, cuáles son sus orígenes para que puedas ir haciéndote una radiografía de la mujer cuyos diarios se van a ir descubriendo.
      Lo que pasa es que yo he tenido un parón porque decidí invertir más tiempo en la universidad que en volcarme en el blog.
      En mi otro blog escribo a diario (VOY PASANDO PÁGINAS) y su forma y por qué no tiene nada que ver con LOS TACONES DE VICTORIA, en VPP se cuentan relatos, cuentos, fábulas, artículos con idea de que el lector piense, se superen malos momentos, sea cada uno el que extraiga una conclusión.
      Unas veces lo lograré y otras no… no soy infalible 😉
      Además he creado un tercer blog porque siendo una persona creativa, como soy, escribir, dibujar, pintar, colaborar con revistas, ser fotógrafa amateur y mamá, compañera, y alguna otra cosa más… ahora me he metido a diseñadora de joyas.
      Espero haberte respondido con tanto rollo que te he lanzado 😂😂😂😜😘

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  8. Adelante amiga, disfrutando de tu prosa y tu optica. Abrazo y rosas.

    Le gusta a 3 personas

    1. Victoria dice:

      Perdona por tardar en responder, estos días son días especiales.
      Te he respondido en tu otra pregunta.
      Un saludo.

      Le gusta a 1 persona

  9. Enrique dice:

    No se que significa BDSM

    Le gusta a 2 personas

    1. Victoria dice:

      Bondage
      Dominación
      Sadismo
      Masoquismo
      Es mucho más extenso de explicar que esas cuatro palabras.
      Pero quizás puedas ver este enlace:
      https://es.m.wikipedia.org/wiki/BDSM

      Le gusta a 1 persona

      1. Enrique dice:

        Ahora lo entiendo. Muchas gracias, Victoria. Mi abuela se llamaba Victoria. Un abrazo!

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      2. Victoria dice:

        Dentro del BDSM hay un mundo, géneros y vamos a decir familias, términos (palabras) que normalmente vienen del inglés, del alemán o del japonés ya que la procedencia es de allí.
        Si se analiza este tema históricamente, socialmente, e incluso antropológicamente no se puede decir que se trate de degenerados sino de un regreso a la base de la naturaleza humana más brutal cavernaria.
        Pero es una cuestión de puntos de vista y cada uno en casa hace lo que quiere.
        Un abrazo.

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  10. Gratamente sorprendido por la narración de esta historia. No soy un critico literario, pero he de confesar que me atrapa.

    Le gusta a 4 personas

    1. Victoria dice:

      Vaya! Acabo de pasar por tus fotos y he comentado en inglés… torpe de mí.
      Sorry!!
      Por otro lado.
      Gracias!!
      La verdad es que hay que leerla del revés, o sea, la primera que se publicó leértela en primer lugar para que entiendas de qué va la historia porque los capítulos los voy colgando a medida tengo tiempo.
      Gracias por leerme y por compartir tu opinión.
      No sé en qué idioma escribes pero yo no te entendí y como no hay traducción aquí pues te respondí en el idioma universal, acepta una disculpa anticipada.
      Un abrazo.

      Le gusta a 2 personas

  11. Rano Raraku dice:

    Bueno victoria con independencia de todo “cada cual debe ser molde de si mismo /misma aunque ese molde sea un monstruo .” Einstein

    Gracias por tu aporte . Estamos en camino

    Le gusta a 4 personas

    1. Victoria dice:

      Que tengas un buen día
      Victoria.

      Le gusta a 1 persona

  12. Me sorprendió el desenlace, una narración muy bien llevaba.
    Felicidades Victoria.

    Le gusta a 1 persona

    1. Victoria dice:

      Gracias Araceli.
      Espero haberte enganchado a la historia. 😉

      Me gusta

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